La actividad favorece el bienestar, pero debe adaptarse a la edad, el dolor, la respiración y la recuperación. El juego no debe provocar caídas ni saltos forzados.
Juega de forma gradual
Usa sesiones cortas, juguetes a ras de suelo, pausas y superficies seguras. Detén la actividad si aparece jadeo, dolor, irritación o fatiga marcada.
Señales de exceso
Cojera, rigidez intensa, rechazo a moverse, respiración anormal o aislamiento después del juego requieren revisión del plan.
Amplía con gato mayor, artrosis y conducta.

