El cepillado ayuda a retirar pelo suelto y detectar cambios en la piel, pero debe introducirse de forma gradual. La frecuencia depende del tipo de pelo y de la tolerancia del gato.
Empieza poco a poco
Deja que huela el cepillo, toca una zona breve y ofrece una recompensa. Detén la sesión antes de que aparezca irritación. Para nudos muy apretados, pide ayuda profesional y no tires de la piel.
Qué observar
Busca calvas, heridas, parásitos, caspa, dolor o cambios de conducta. Si el gato se lame en exceso o aparecen lesiones, consulta al veterinario.
Consulta bolas de pelo, cuidados felinos y estrés.

