Muchos perros no necesitan baños frecuentes, pero una rutina adecuada puede ser útil cuando hay suciedad o una indicación profesional. La preparación y el respeto por el ritmo del perro son esenciales.
Antes de empezar
Prepara agua templada, una superficie antideslizante, toallas y un champú específico para perros. No uses productos humanos ni aceites esenciales.
Durante el baño
Evita mojar directamente ojos y oídos, habla con calma y haz pausas. Si hay miedo intenso, heridas, nudos o una enfermedad de piel, consulta a un profesional.
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