La edad no elimina la necesidad de movimiento, pero la duración e intensidad deben adaptarse. Observa respiración, ritmo, rigidez y recuperación.
Progresión prudente
Prefiere paseos frecuentes y cortos, superficies seguras y pausas. Evita calor, saltos y cambios bruscos. Si aparece dolor, detén la actividad y consulta.
Señales de exceso
Cojera, jadeo persistente, temblores, rechazo a continuar, debilidad o rigidez marcada después del paseo requieren revisión del plan.
Amplía con perro mayor, artrosis y calor.

